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lunes, 8 de septiembre de 2014

Ademuz: un Rincón Infinito...


“La felicidad humana generalmente no se logra con golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”. Benjamin Franklin

Esas pequeñas cosas que han ido ocurriendo todos los días en Ademuz, y en las aldeas de Val de Sabina, Más del Olmo y Sesga que acompañan a la capital de la comarca del Rincón de Ademuz, a lo largo de cientos y cientos de años, se han ido transformado, casi de manera inadvertida, en un rico Patrimonio Etnológico que le valió el prestigioso Premio Europa Nostra en 2011.
Cubo de José el Maroto donde se observa la elaboración del vino
Visitar Ademuz es volver sobre los pasos de quien desea salvaguardar la memoria de un lugar y mantenerla viva, atesorarla sin fisuras como un maravilloso tesoro que se desea proteger y compartir a la vez. Esta gran obra de amor cargada de respeto ha hecho posible que puedan disfrutarse rincones cargados de la historia cotidiana de su día a día y de increíbles rutas por una naturaleza que ha sabido esperar su momento. Un momento que sobrecoge, que despierta tus sentidos…que sorprende.

Los distintos recorridos etnográficos que nos ofrece este pequeño y singular paraíso, que parece encontrarse “en tierra de nadie”, recuerda la sencillez y la fortaleza de los trabajos honrados con los que  nuestros antepasados de los siglos XIII y XIV supieron enriquecer esta comarca. Reflejo de aquellos oficios son el Museo del Pan en Mas del Olmo donde se ha rescatado el tradicional método de la elaboración del pan en lo que era un horno comunal que abastecía a toda la zona. Horno, herramientas y utensilios propios son expuestos con la sencillez de la tradición.


Molino de la Villa y Tourist Info Ademúz
De igual modo te cuentan cómo y de qué manera llevaban a cabo sus faenas los molineros en el Molino de la Vila,construcción medieval rehabilitada además como Tourist Info en Ademuz  y que nos muestran en su Centro de Interpretación cómo el agua fue el principal protagonista de importantes complejos hidráulicos como el de Sesga y de cómo hoy podemos apreciarlo por los diferentes recorridos de estas aldeas donde encontramos batanes, lavaderos y fuentes.

En un letargo, como extraído de el libro de “El Camino” de Miguel Delibes, despiertan en la era digital, los pizarrines, los pupitres, los ábacos y la mesa del maestro. Resuenan las preguntas de muchachos queriendo despertar a la vida en las escuelas de Sesga y Mas del Olmo que han sido recuperadas tal y como se hacía buen uso de ellas a finales del siglo XX. El cirujano-barbero es otro personaje más que parece sacado del libro del novelista vallisoletano. Sus utensilios y enseres parecen estar esperando cobrar la iguala ( el cánon a pagar por sus servicios) en la barbería de Sesga. 



Ermita Virgen de la Huerta
La mágica historia de Ademuz no solo se vive en sus calles de piedra seca y balconadas de construcción propia y artesanal. No solo se percibe en sus obras civiles como el Horno de Arriba o los hornos de yeso y La Tejería o en su arquitectura religiosa como en sus ermitas  y la Iglesia Arciprestal de San Pedro y San Pablo. 

La puedes ir descubriendo mientras escuchas el agua corretear por la Ruta del río Bohilgues que se presenta llena de vida ya en su comienzo, a los pies de la Fuente Vieja o de los Siete Caños de Ademuz. Un recorrido que explota a la vida rodeado de agua, campos de manzanos y chopos que invitan a la serenidad cruzando los puentes y adentrándrose en un bosque vestido de violetas, álamos, sauces y una infinita flora que ha hecho de esta ruta, perfectamente señalizada,  Lugar de Interés Comunitario.

 
Cascada del Río Bohilgues

Puedes asomarte a la naturaleza desde varias de sus rutas; laRuta del Turia señalizada como PR-V 131.5 o la Ruta de la Piedra que une Val de Sabina con Sesga donde reconocerás al instante las pequeñas construcciones de piedra seca de barracas de agricultores y pastores que en los días de tormenta buscaban dónde cobijarse.

En este rincón infinito, como un regalo de la madre naturaleza que siempre sabe porqué hace las cosas, descubrimos un enclave excepcional; el Parque Natural de la Pobla de San Miguel donde se encuentra la única reserva de Sabinas Milenarias de Europa que son protagonistas de la Ruta Interpretativa “Sabinas, testigos del tiempo” que se realiza dentro del mismo Parque Natural junto con otras Rutas Interpretativas.

Y como una pequeña joya esperando su momento de máximo esplendor en el cerro de La Celadilla se encuentra uno de los yacimientos íberos con más personalidad. En este poblado del siglo IV a.C. están siendo descubiertos importantes piezas no sólo de materiales de aquellas vidas que una vez poblaron estas viviendas, sino restos tanto humanos como de animales, siendo éstos últimos hallazgos únicos en este tipo de yacimientos, lo que hace de éste poblado íbero algo tremendamente insólito y excepcional.


Manzana Esperiega producto autóctono
En palabras del propio Miguel Delibes al hablar de su obra: “Cuando escribí mi novela El camino, donde un muchachito, Daniel el Mochuelo, se resiste a abandonar la vida comunitaria de la pequeña villa para integrarse en el rebaño de la gran ciudad, algunos me tacharon de reaccionario. No querían admitir que a lo que renunciaba Daniel el Mochuelo era a convertirse en cómplice de un progreso de dorada apariencia pero absolutamente irracional”.



domingo, 4 de mayo de 2014

Entre los callados Muros del Clero

Las campanas rompen el silencio con sus tañidos lastimeros que llaman a la oración.        El silencio, otras veces roto por los cantos, se respira, en ocasiones con dificultad. 

Se hace duro algunas veces. Te reconforta otras muchas.   La piedra gastada de los pasilllos te cuenta historias como sólo les está permitido conversar a toda alma que habita estos pequeños gigantes de piedra.

En susurros, inquilinos, libres o cautivos, que decidieron obrar en sus días por una fe parecen no querer marchar nunca. Son muchas las vidas que se consagraron entre los muros de algunos monasterios que quieren ver la luz.

Colmadas están sus estancias de sentimientos encontrados del que entiende la vida como algo espiritual.  Plenas de riquezas del que ha sido uno de los mayores poderes de la historia. Arte y arquitectura clavadas en sus paredes, torneadas en sus maderas, talladas en sus arcos y sus columnas. Claustros amplios de escenas en relieve, contraídos por el frío y el calor que los ha castigado mucho menos que la mano del hombre, son testigos privilegiados hoy en día de la belleza natural que rodea a muchos de estos bienes patrimoniales que la curia, en su divina misericordia, construyó como ostentación de su poder o como refugio de quienes sentían que sus pasos en la vida debían dirigirse a la contemplación, al entendimiento o la misericordia.

Sus salas, testigos mudos en el tiempo, conservan aún su forma, su cuerpo y su esencia para lo que un día fueron levantados.

Los olores del papel y de la tinta del Scriptorium, de la madera vieja y regia de la Sala Capitular o del dulce y añejo lúpulo de la Bodega. La historia, ya milenaria, se esconde y permanece en silencio en los monasterios que despiertan a la vida para descubrirse.

Una de esas pequeñas y maravillosas joyas es la "Ruta de los Monasterios" en la Comunidad Valenciana donde cinco ejemplos de la arquitectura medieval del siglo XIII se unen entre sí para abrirte su alma, acercarte el conocimiento y calentarte el espíritu.

El primer gran protagonista de esta historia es el Monasterio de San Jerónimo de Cotalba en Alfauir, a 8 km de Gandía. 


Monasterio de San Jerónimo de Cotalba
   Fundada por el Duque de Gandia, Alfons el Vell, en el año 1388 para recoger a los monjes Jerónimos que huían del Monasterio de Xàbia por los constantes ataques de los piratas Berberiscos. No resulta difícil reconocer la Torre de la campana que vigila sin distracción el doble claustro renacentista superpuesto, la escalera de caracol gótica de la sala capitular o el acueducto gótico. 

         Continuando con el trayecto nos acercamos a Llutxent donde el Monasterio del Corpus Christi albergo la primera Universidad Valenciana gracias a los Dominicos que lo fundaron en el año 1422. Rodeado de pinadas y acompañado de un tricentenario algarrobo que franquea su entrada este precioso monasterio es un claro ejemplo de austeridad y belleza propia de esta orden. 


Interior de la Iglesia de Santa María de la Valldigna
   Según la tradición, Jaume II "el Justo"  tras las luchas contra los musulmanes por tierras de Alicante y Murcia, al pasar por un valle, llamado entonces Alfàndench, e impresionado por su fertilidad y belleza, dirigiéndose a su capellán Fray Bononat de Vila-seca, abad de Santes Creus, dijo: “Vall digna per un monestir de la vostra religió” ("Digno valle para un monasterio de tu orden"), contestando el abad: “Vall digna!”("Digno valle!"). Desde entonces, aquel valle bautizado como Valldigna acogió al  Monasterio de Santa María de la Valldigna en el municipio de Simat en 1298.

  

     
    
   Acercándonos a  Carcaixent nos encontramos al nuevo protagonista que nos espera. El Monasterio de Santa María de Aguas Vivas es un edificio religioso cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y que perteneció a la orden de los agustinos, quienes custodiaban la imagen de la Vírgen de Aguas Vivas, patrona de la ciudad. La arquitectura gótica y barroca se muestra rica en tallas y decorados con pinturas al fresco que sorprenden al visitante.


Monasterio de la Murta
       Cerrando el camino y reinando en el Valle de la Murta y la Casella, en el municipio de Alzira, resplandece el Monasterio de Santa María de la Murta, antiguo cenobio de la orden de los jerónimos. Este monasterio-fortaleza acogió en su época de máximo esplendor a la realeza, aristócratas y personajes religiosos de gran relevancia como a Felipe II, San Juan de Ribera o San Vicente Ferrer. Como fruto de las grandes donaciones de nobles y mecenas que lo atesoraron, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1995 convirtiéndose en uno de los monumentos histórico-artísticos más importantes del levante español.

 Esta ruta actual que enlaza estos cinco municipios a lo largo de 90 km. ha unido estos monasterios durante siglos.

Si lo deseas, puedes realizar el camino por los mismos senderos que antaño servían para la comunicación entre ellos. Antiguas sendas históricas de origen medieval como el paso del pobre, vías pecuarias, sendas de montaña, caminos rurales y antiguas vías de ferrocarril por las que transitaban caminantes a lomos de sus equinos permanecen llenas de vida. Una vida que se respira a lo largo del GR-236 perfecto para realizar senderismo en plena naturaleza.
Valle de La Murta y La Casella

Y si quieres vivirlo como un auténtico protagonista de la época, puedes transportarte en el tiempo a lomos de un caballo y realizar el recorrido por el primer Itinerario Equestre de España ( IE-001). 


No importa el camino que se elija. No importa el motivo de la elección. 


Artículo publicado en la revista digital  iHistoriarte.

miércoles, 29 de enero de 2014

Al abrigo de los Abrigos Prehistóricos

Escena de caza en la Cova del Cavall en Tirig
 No le tiembla el pulso a pesar de la terrible humedad que cae desde el cielo plagado de estrellas. Ha encendido un pequeño fuego. Totalmente insuficiente para caldear la oquedad de la montaña, pero le proporcionará un atisbo de luz que le permitirá realizar su pequeño dibujo. A la piedra fría, rugosa, no parece importarle si hace frío o calor. A él tampoco parece ya importarle demasiado. No entiende muy bien por qué el calor no dura siempre...invariablemente llega el frío, lo apaga y lo cubre todo. Muchos otros de su grupo no vuelven a sentir el calor de nuevo....el frío también los envuelve y  se los lleva. Se acuerda de algunos que ya no están. Lo que siente debe ser nostalgia. Quiere recordar. Le gustaría recordar. Toca la piedra y parece acariciar un lienzo. Suave. Tensa. Desnuda. La mira. Se miran.

Su mano, ligera y segura, coge el hueso impregnado de rojo. Ese rojo que asusta, pero que representa la vida. La vida que él y algunos de su grupo reproducen sobre la piedra escenificando su día a día. El simple reflejo de lo que sus ojos ven. Sin yugos. Sin obligaciones marcadas por un dios omnipresente que todo lo controla, sin necesidad de ofrecer sus pinturas a otras divinidades para conseguir sus favores terrenales, sin tener que cumplir con mecenas alguno deseoso de perpetuar su nombre, imponiendo su imagen y su poder, por los siglos de los siglos.

    Sus trazos son rectos, sin técnica. Simplemente se deslizan con suavidad y tropiezan con los pequeños montículos que desfiguran la piedra caliza. Él desea dibujarse con sus compañeros en una escena que será mil veces fotografiada y que millones de ojos, iguales a los suyos, observarán ensimismados. Pero eso él no lo sabe. Jamás podría, siquiera,  llegar a imaginarlo.  
Escena de la Cova del Civil en Tirig
En un atisbo de vanidad, comienza a dibujar una figura más alta que las demás. No muestra ningún otro rasgo que le haga destacar del resto de las figuras que lo acompañan en la escena, pero al contemplarla, siente un pellizco de orgullo al verse reflejado en esa figura alta que, llevando un arco en su mano derecha, se muestra valiente rodeado de un grupo de arqueros decididos a enfrentarse a la naturaleza misma, animal contra animal, piel contra piel, vida versus vida.



           Ya otras veces lo había visto. No parecía complicado, pero nunca se había atrevido a realizar una pintura. Sentía el calor que desprendía el pequeño fuego que apenas iluminaba el oscuro abrigo. Cerraba sus ojos para intentar recordar alguna imagen. Seguramente experimentaba algo que, millones de años después, los autores de los maravillosos cuadros que hoy en día visten nuestros museos más importantes en el mundo, darían en llamar "inspiración".

Quiso contemplar la escena. Se alejó ligeramente para poder verla en su totalidad. Algunos cuerpos de los arqueros se curvaban hacia atrás dotando de fuerza su tiro certero. Otros parecían correr con sus piernas totalmente extendidas hacia su victima que espera, resignada, su fin.


Recordaba diferentes escenas pintadas en otras piedras que había visto no muy lejos del lugar. Escenas con animales, con caballos o ciervos que galopan en manada huyendo o una figura femenina trepando por un árbol tratando de recoger miel de una colmena. Resultaba extraño. Sin querer, recordaba todas y cada una de esas escenas sin esfuerzo. Era como si, continuamente, viviera y reviviera, una y otra vez esa misma visión. Cada una de ellas pertenecía a una experiencia vivida. A su propia vida. Una vida en constante movimiento.


Esa era la norma general de nuestro pintor en la prehistoria. En los abrigos levantinos donde, en la actualidad, podemos maravillarnos con la visión de diferentes pinturas rupestres, nuestro artista buscaba representar sus escenas aportando técnicas que nos sugirieran movimiento; carreras de jabalíes o ciervos, figuras formando composiciones en diagonal descendente, en un intento de representación de bajada hacia el valle de animales perseguidos o la exagerada forma alargada o estirada de las figuras humanas con el deseo de mostrar su vitalidad mientras corren, con sus extremidades inferiores abiertas en una zancada perpetua.


Nuestro artista jamás hubiera llegado a imaginar que su pequeño detalle artístico representara una de las grandes maravillas del mundo.Que con su simpleza se llegaran a atesorar como joyas del Patrimonio de la Humanidad.  Que miles de personas estudiaran y se asombraran con sus pequeños e insignificantes dibujos. Que otros miles nos sintiéramos estremecer al contemplar,  en los centenares de abrigos colgados de las cornisas de barrancos, la vida misma que una vez se vivió y se contempló con otros ojos, mientras notamos el calor que aún se percibe en ellos.

Cova Remigia en Ares del Maestre
No tienes más que acompañar a estos artistas y permitir, desde la lejanía que concede los millones de años que os separan, que te cuenten sus historias, porque ellos son grandes contadores de historias. Pueden contarte la historia de "la caza" en la Cova del Cavall de Tirig, donde un grupo de arqueros atacan y disparan sus flechas contra una manada de ciervos, o la historia de "la danza guerrera" en la Cueva del Civil en el Barranco de la Valltorta, donde son representados dos grupos de guerreros enfrentados en lo que parece el comienzo de una batalla o la historia de "los pequeños sacrificios humanos" representados en la Cova Remigia de Ares del Maestre, donde observarás curiosas pinturas que parecen simbolizar sacrificios humanos mostrando figuras ensartadas con flechas.

Acércate al arte más primitivo.  

En silencio, ausentes, permanecen tatuados en los abrigos que abrigan el Levante, restos de pinturas rupestres con las que antepasados Neandertales, desaparecidos hacia el 30.000 a.c., nos obsequiaron, sin saber que hoy, en pleno siglo XXI, seguirían emocionándonos con sus estilizados trazos que representaban su noche y su día.


Camino que lleva hasta la Cova Remigia. Mágico...como de cuento.
Sin duda, pasear por la naturaleza viva acercándote a ellos, te envolverá en una magia distinta. Incluso, todavía, parece sentirse el calor que aquellos pequeños fuegos desprendían. Un calor que quizá, jamás, se atreva a eliminar el obstinado frío.


Información para visitas en Museo de La Valltorta en Castellón

lunes, 22 de julio de 2013

Ares del Maestre: un "Altar" fortificado

        Nuestros antepasados romanos, en sus continuas ofrendas a su dios Mercurio, erigian pequeños altares en los que practicaban sus costumbres religiosas. Para que estos altares se elevaran por encima del resto de los mortales y otorgándole así, mayor importancia, se valían de pequeñas montañas, como en el caso de Ares del Maestre, un precioso "altar", significado de "ares" en latín, que aun en nuestros días, se ofrece al visitante como una auténtica ofrenda de los dioses.




En sus pasos por la historia,  se han ido cruzando las civilizaciones más importantes que poblaron nuestra transitada Hispania y cada uno de ellos, dejaron, en merecida ofrenda, restos de su cultura y tradiciones más ancestrales. Entre ellos, la considera Capilla Sixtina del Neolítico en la la Cueva Remígia en el Barranco de la Gasulla, que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el año 1998 conjuntamente con el resto del arte rupestre levantino.


Como gran protagonista de la historia se encuentra, majestuoso, el Castillo, que presenta murallas árabes y vestigios íberos y que sirvió como enclave romano. La aparición de piedras con inscripciones inéditas romanas en el campanario del edificio gótico del Ayuntamiento confirman esta teoría. Ya en época medieval fueron utilizados sus restos para construir un castillo que protegiera a una ciudad que fue destruida, fortificada y engrandecida por los musulmanes. 


 
Como en muchos de los mágicos pueblos que hoy en día pueblan las comarcas del Maestrazgo, Ares fue testigo silencioso de la reconquista y de las luchas de poder de la Orden del Temple y posteriormente de la Orden del Montesa.


En este "altar" de la historia, su patrimonio cultural se entrelaza con el patrimonio natural y paisajístico. El Camino del Roure de les Berruges es un sendero que recibe su nombre del roble centenario, de más de 500 años y 7 metros de altura que encontraremos en el Mas de Els Pobres. Desde su inicio tendremos la oportunidad de disfrutar de paisajes muy diferentes; barrancos abruptos, muelas, montes de pinos, robles y encinas, prados y bancales.

También podemos recorrer el Camino de los Molinos, en  el Barranc dels Molins, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Espacio Etnológico. Un sendero con 5 molinos harineros que fueron construidos en la segunda mitad del siglo XVIII.


        Y coronando Ares, con una altitud de 1321 metros, en su pico más alto,  podeis recorrer el Camino de la Mola, uno de los lugares más emblemáticos del interior de Castellón y que cuenta con unas vistas impresionantes  y  declarado Paraje Natural Municipal.

     No es de extrañar que, ya nuestros antepasados lo consideraran un "altar". El "altar del maestre", máxima autoridad en las ordenes del Temple y de Montesa. Ve a descubrirlo y vuelve a sentirte protagonista de la historia.


Fotos: Turismo de Castellón 

martes, 16 de julio de 2013

Calpe. Mucho más que playas…

Si el mar y la montaña se unen en un tandem perfecto, da lugar, sin duda, a unos de los pueblos más pintorescos de la costa alicantina. Visitar pequeños vestigios de nuestra historia rodeados del azul del mar y de parajes naturales que refrescan nuestro caminar es una de las múltiples opciones que Calpe nos ofrece.


                    Fuente:  Ecorutas Calpe Turismo Familiar         
Te proponemos varias actividades para poder disfrutar de todo el patrimonio natural y cultural que se van entrelazando en este precioso pueblo costero de la Marina Alta donde quedan numerosos vestigios del pueblo romano que fueron los que durante más tiempo habitaron esta costa. Prueba de ello  es el mosaico formando cenefas con dados pequeños, que apareció en el Morelló; las sepulturas, mármoles, ánforas candiles y la gran variedad de monedas romanas que continuamente se localizan entre el Peñón y La Villa.

Se encuentran también los denominados "Baños de la Reina", unos dicen que eran un  complejo termal, de la época romana en las que se habían instalado unas compuertas para moderar o impedir el movimiento de las olas, otros en cambio opinan, que en realidad era una factoría de garum, la salsa por excelencia que aderezaba la comida de nuestros antepasados romanos.


Calpe, además, tiene 6 Rutas familiares que nos permiten caminar con nuestros hijos, en bici o con carritos de manera cómoda y fascinante, recorriendo un pueblo de contrastes donde la vista y el paisaje se pierden entre la montaña y el mar.

sábado, 6 de julio de 2013

Coves de Vinromà: Rutas por la Valltorta que susurran al caminar por la Historia

        En el caminar de la historia tropiezas, sorprendentemente, con pequeños pueblos a los que nadie parece escuchar. Ellos susurran suaves mensajes que se reflejan en su riqueza arquitectónica o en sus mágicas calles, en sus vidas anteriores que transitaban por donde nosotros, en la actualidad, podemos desconectar del aciago mundo que nos rodea y caminar y respirar por unas rutas pensadas para deleitarnos con paisajes de una naturaleza que aun, todavía, nos respeta.


Les Coves de Vinromà
Pinturas Rupestres
Coves de Vinromà es uno de esos pueblecitos que sin querer, han sido, y siguen siendo, protagonistas de la historia. Colocado con sumo cuidado dentro del barranco de la Valltorta, hoy declarado Patrimonio de la Humanidad, el origen de les Coves se remonta a partir del 6000 a.C. Protagonistas de su Prehistoria son las numerosas figuras rupestres que poblan sus abrigos como el famoso arquero, inquilino de gran prestigio de la Cueva de la Saltadora. 

Como un milario de gran importancia, los romanos hicieron que su Vía Augusta cruzara el pueblo de parte a parte, creando así una villa romana en la época del emperador Augusto de la que destaca un relieve funerario hispano romano procedente del poblado de les Fontanelles o dels Tossalets.


Les Coves de Vinromà
Iglesia Vieja
Caminar por su casco urbano nos transporta a sus orígenes árabes y cristianos, a su lucha de poder entre Jaume I y la orden Templaria, la orden de Montesa o los reyes Alfonso V el Magnánimo o Pedro IV el Ceremonioso.




Calles del casco antiguo
       Protagonista también de la Guerra de Sucesión, como todo el Maestrazgo y de las Guerras Carlistas, les Coves de Vinromà es, hoy en día, un rincón en la historia que susurra voces de otras vidas que invitan a perderse, además, por distintas rutas donde la magia de los colores te deja sin aliento, paseando por su Ruta de los Almendros, que a finales de enero viste de flores los campos, o cuando rompe el otoño con sus ocres y naranjas por la Ruta de la Valltorta.

Ruta de los Almendros

        El agua también nos susurra....La Ruta dels Molins y el antiguo lavadero que junto a les Fonts del Terme salpican vida y proporcionan al caminante la refrescante visión de que el tiempo se quedó parado contemplando la escena.
Les Coves de Vinromà
Ruta dels Molins
Les Coves de Vinromà
Lavaderos Municipales

No es de extrañar que la vida respete estos maravillosos rincones y que nos permita, una vez más, sentirnos protagonistas viviendo y contemplando cada rincón de esta pequeña villa que susurra, sin molestar, su capítulo en la historia.

Información y reserva con Vía Heraclia

evamartinez@viaheraclia.com